viernes, 4 de marzo de 2016

Un paseo por el casco histórico de Avilés (Parte 1)

“Un paseo por el casco histórico de Avilés” se divide en 2 post. Después iré publicando un post por monumento con información más detallada. Pero antes de adentrarnos en la visita, vamos a conocer un poco de la historia de Avilés.

 

El primer documento escrito que hace mención a Avilés es en el 905, en el testamento del Rey Alfonso III, que dona dos templos situados en la villa a la Iglesia de San Salvador de Oviedo. La existencia de estos dos templos nos hace deducir que en esa fecha ya debía ser este un núcleo con cierta importancia.  
Pero después, el rey Alfonso VI concede el fuero, es decir, un conjunto de privilegios jurídicos (como no pagar impuestos) de los que goza un territorio, a Oviedo en 1145 y a Avilés en 1155. El documento donde se firmo es el documento más antiguo de la villa y es el primer documento no escrito en latín.  En 1155, los avilesinos eran gente campesina y necesitaban que la gente dejara el campo y se viniese a la ciudad por lo que el rey dio a la villa ciertas ventajas. Por ejemplo, en la villa no existían diferencias sociales, todos eran iguales ante la ley dentro de la villa. Entonces la gente quería mudarse a la villa para acogerse al fuero. Y no solo los propios avilesinos, sino que también vinieron algunos franceses ya que Avilés tenia comercio con La Rochelle en Francia y les compensaba venir a la villa porque no pagaban el impuesto de mercancías. En esta localidad francesa tienen una torra dedicada a San Nicolás, patrón de los comerciantes y mareantes, por eso es común ver en las entradas de las villas algo relacionado con esta advocación, para que les proteja. En el caso de Avilés es la iglesia de San Nicolás de Bari.
En el siglo XIII se levanta la muralla. A la par que la villa se desarrolla, al norte otro barrio llamado Sabugo (su nombre procede de sabucus ya que en esta zona abundan el sauco que es como se le denomina en Asturias) que estaba separado de la villa por un río y por marismas pero se unía a esta por un puente. Sabugo era un barrio de marineros.
Así que en el siglo XIII tenemos totalmente configurados dos núcleos:
  1.      La Villa: compuesta por una H que son hoy la calle de La Fruta y La Ferrería unidas por la calle del Sol
  2.      Sabugo: compuesta por la calle de La Estación y Bances Candamo unidas por Carreño Miranda.

Esta va a ser la configuración de Avilés hasta el siglo XVII que no sufrirá grandes cambios a excepción de dos arrabales: el arrabal de Ribero (une la villa con Oviedo) y el arrabal de Cabruñara y Galiana (une la villa con Grao). Como la villa amurallada no crece en espacio pero si en población, se queda pequeña y solo puede crecer hacia el sur ya que el resto son marismas y la ría. Como consecuencia, tienen que urbanizarse estos arrabales.

Ya en época industrial, hay tres razones que llevan al crecimiento de Avilés
  1.  Entre 1813 y 1816 se derriba la muralla lo que da un claro síntoma de modernidad y lo que supone también más espacio para construir
  2. Nuevas políticas como las desamortizaciones
  3. Desecar las marismas y partes de la ría, ya que de aquí en adelante, este será el ensanche de  Avilés.

Uno de los motivos por los que se tuvo que construir en este lugar es porque las grandes posesiones de las familias pudientes de la ciudad como los Llano Ponte en la zona sur de la villa, no permitían el crecimiento de la villa hacia sus áreas, por lo que tuvieron que buscar nuevas zonas de construcción.  Las viviendas burguesas ya comienzan a dispersarse por lo que era extramuros aunque la mayor parte se concentra en la Calle La Cámara. Sobretodo estas viviendas pertenecían a los llamados cubanos avilesinos, que son los que se marcharon a hacer las Américas y volvieron con dinero, financiando obras tales como el cementerio de La Carriona.  Avilés es la ciudad más blasonada de toda Asturias.
Ya en época preindustrial, la industria en Avilés no fue ni temprana, ni planificada. Solo la Real Compañía Asturiana de Minas de Arnao fue la única con cierta organización. Datada del siglo XIX, fue la primera en construir viviendas para sus trabajadores.  Ya en la segunda mitad del XX,  nace el gran desarrollo industrial avilesino. Para haceros una idea, solo en esta década la población para de 21.000 habitantes a 81.000 mil habitantes. Una de las grandes empresas que se creó fue ENSIDESA (hoy Arcelor Mittal).  La población creció tanto, que aunque ENSIDESA creó barrios para los obreros, tuvo que intervenir el Estado con un Plan Sindical de Vivienda.
En todo este tiempo, el casco histórico no acuso crecimiento más que el tránsito de personas por el mismo. Simplemente se empieza a edificar entre este centro y los núcleos de población anteriores.
Actualmente Avilés sigue siendo una ciudad industrial aunque se está intentando fomentar más el sector servicios.

El Parque del Muelle fue construido a finales del XIX en uno de los espacios ganados al mar, por lo que también hizo que el puerto se desplazara al margen izquierdo de la ría. Esta era la zona de reunión social de los avilesinos, y los domingos y festivos había conciertos en el quiosco de la música diseñado por Federico Ureña.  Este parque es conocido por su decoración escultórica donde podemos encontrarnos 10 esculturas con temática de la Grecia clásica, la escultura de Pedro Menéndez de Avilés. Era conocido como el Adelantado de la Florida y fundo San Agustín de la Florida, el núcleo urbano más antiguo de Estados Unidos. Además San Agustín está hermanada con Avilés. El rey Felipe II le nombro Capitán General del Mar Océano, que cruzo más de 20 veces y le encargo toda clase de misiones por Europa y América. La escultura es de1918 y está hecha en bronce sobre un pedestal de mármol con cuatro estatuas de guerreros en piedra. Además está rodeada por cuatro cañones de antiguas naves de guerra. En su inauguración acudió la infanta Isabel, la chata.  Después esta la escultura que lleva por título "Recorrido". Fue realizada en el año 2.008 por Ramón Rodríguez y Anabel Barrio, con motivo del XXV Aniversario de la Escuela de Cerámica de Avilés. La escultura está formada por 25 cilindros de diferentes tamaños y colores que fueron creados a partir de 180 piezas diferentes de cerámica. Y para finalizar, la escultura que más me gusta, la escultura de la foca. Hace muchos años, apareció en la costa avilesina una foca que se dejaba ver y tocar y a la que los avilesinos le cogieron cariño pero un día se fue, y no volvió. Para recordarla, decidieron levantar una escultura de piedra en su honor, e incluso, un periodista avilesino la bautizo como “la foca precursora” ya que en aquella época, pensaban que era un símbolo del advenimiento industrial que le esperaba a Avilés. También se han celebrado eventos en torno a ella como el Foca-Parade.

La Monstrua
Gran Hotel
Avanzamos por la calle Carreño Miranda, un pintor avilesino del rey Carlos II. Tuvo un origen hidalgo y se traslado a Madrid, un lugar en el que tuvo una gran variedad de clientela y disfrutaba además de importantes cargos.  Nos detenemos nada más cruzar el paso de peatones para observar este edificio, el Gran Hotel. Fue  creado en 1917 por Manuel del Busto con la intención de poner a Avilés en el mapa turístico. Fue el primer edifico con ascensor que hubo en Avilés y durante la Guerra Civil fue utilizado como hospital, por eso se le pinto una cruz roja en el tejado, para evitar que fuera bombardeado.  En ese mismo tramo, nos encontramos con una escultura que tiene relación con Carreño Miranda, conocida como La Monstrua. Esta escultura realizada en bronce por Favila está basada en un retrato de Eugenia Martínez Vallejo, que aparece en un cuadro de Carreño Miranda de 1917 que está expuesto en el Museo del Prado. Cuando Eugenia tenía 6 años, sus padres dado el aspecto de monstrua que tenia, la presentaron al rey, y la rodearon de enanos y bufones para divertir a la corte. La peculiaridad que tiene es que a sus pies se encuentra un ratón, ya que cuando Favila estaba esculpiéndola, tenía un ratón rondando en sus pies y decidió que como quedaba bien con la escultura, pues lo añadió. El problema es que estaba añadido con un clavo a la escultura y pasó lo mismo que con las gafas de Woody Allen en Oviedo, que lo robaron. A un lado, nos encontramos un mural de azulejos en el que se representa a la Monstrua vestida y desnuda.


iglesia vieja de Sabugo
Continuamos por la calle de La Estación, llamada así por motivos obvios ya que el tren llego en 1890 y esta calle daba a la estación. El tren era conocido como “el Carreño” ya que la empresa que llevaba por aquel entonces el ferrocarril era la Sociedad Minas de Hierro y Ferrocarril de Carreño. Antes de conocerse como la calle de La Estación, se la conocía como la calle de Adelante.  Nos encontramos con la iglesia vieja de Sabugo, dedicada a Santo Tomas de Canterbury que era santo foráneo cuya veneración habría llegado a través de los busques que atracaban en  la zona. Fue construida en el siglo XIII para atender a la población de Sabugo que por aquel entonces, estaba separada de la villa. En aquella época las iglesias comenzaban su construcción por el ábside con la finalidad de poder consagrar cuanto antes, por lo que las partes más antiguas de la iglesia  son el ábside, el arco del triunfo que da acceso al altar y la portada meridional. Esto se nota porque desde que se empezó a construir hasta que se termino hay dos estilos, el románico y el protogótico, aunque la mayor parte de la iglesia es románica (del progotico encontramos la portada occidental). La planta tiene una sola nave rectangular, con ábsides semicirculares y dos capillas adosadas al muro norte. Posee dos portadas románicas con arcos que descansan sobre capiteles. La nave está cubierta con bóveda de cañón y el ábside con bóveda estrellada. Ocho años antes de la creación de la cofradía de Mareantes y Terrestres, le habían añadido dos nuevas capillas en su interior.  En el lateral derecho, en el exterior, encontramos la mesa de mareantes en piedra, lugar de reunión del Gremio de Mareantes donde hacían las reuniones y tomaban las decisiones en torno a salir al mar.  Esta edificación fue siempre el símbolo del barrio. Cuando se construyo suponía la independencia de un pueblo, que separado por la ría de la villa, ya tenía su propio templo. Los pescadores encontraron en ella un lugar de culto, de enterramiento y de toma de decisiones. 
escudo de Sabugo
Actualmente es la única iglesia con aspecto totalmente románico conservada en Avilés y se utiliza en contadas ocasiones para actos religiosos además de darle  uso para ciertos actos de relevancia para la ciudad.  Además podemos destacar la Asociación cultural y folklórica “Sabugo, ¡Tente Firme!” que concede sus premios “Sardina de Oro” a destacadas personalidades nacionales e internaciones.
 Esta edificación la podemos encontrar en la Plaza del Carbayo. Esta plaza actúa como distribuidora del barrio y era un punto de reunión social. Incluso en la parte meridional de la iglesia estuvo adosado durante siglos un pórtico de madera para resguardar a la gente que se reunía aquí en los días de lluvia. Desde aquí podemos ver el escudo de Sabugo.  El origen se remonta a la toma de Sevilla cuando estaba en poder de los árabes. El Guadalquivir estaba cerrado de orilla a orilla por una cadena pero el marinero avilesino Ruíz-Pérez con la nao construida y tripulada por marineros de Sabugo, puso en la proa una sierra que hizo ceder la cadena. Entonces Fernando II le concedió a Avilés el privilegio de poder recordar esta hazaña poniéndolo en su escudo.  También parece la iglesia vieja de Sabugo y el sauco con los remos marineros.

Continuamos por la calle Bances Candamo conocida antes como la Calle de Detrás.  Bances Candamo, nacido en Sabugo, era un autor teatral y poeta del siglo de oro. Fue nombrado dramaturgo de la Cámara del rey. Era hijo de un humilde sastre y murió con 42 años. Esta calle es sede de
nueva iglesia de Sabugo 
mercadillos de artesanía y arte vivo en las principales fiestas de Avilés. Al acabar el primer tramo del soportal es aconsejable la visita al bar Greco, de curiosísimo interior toledano, donde en la noche de San Juan puedes escuchar canciones tradicionales de Avilés y Sabugo. Esta calle era la antigua ruta de los vinos para los locales.
A finales del siglo XIX, la vieja iglesia de Sabugo se había quedado pequeña para acoger a todos los fieles. Toda la ciudad se movilizó para construir un nuevo templo, conocido como la iglesia nueva de Sabugo o la iglesia de Santo Tomas de Canterbury. Fue y es símbolo de progreso en el que participaron para la construcción el ayuntamiento, la burguesía e incluso los cubanos avilesinos que no duraron en aportar su dinero y esfuerzo para hacerlo realidad. El lugar elegido estaba ocupado por el convento de la Orden de la Merced que fue demolido y cuyas piedras se aprovecharon para la iglesia. Obra firmada por Luis Bellido, tiene un estilo neogótico y su planta es de cruz latina con tres naves y un crucero con bóveda de crucería. El ábside es poligonal. El exterior se completa con dos torres muy esbeltas que acentúan la monumentalidad del conjunto y poniendo en el cuerpo central el escudo de Avilés.  En su interior también se encuentra la imagen de la Virgen de la Soledad, que participa en la semana Santa Santa avilesina. La noche del viernes santo con la procesión de la Soledad y el sábado santo en la procesión de resurrección.
En frente de la nueva iglesia de Sabugo (lo que hoy es el Banco Santander), entre la calle Cuba y la calle La Cámara, se encuentra la casa de Eladio Muñiz, un indiano avilesino. Su promotor, enriquecido en Manzanillo, a la vuelta de las Américas, intenta demostrar el poder que tiene y lo hace
Casa de Eladio Muñiz
construyendo esta vivienda como regalo de bodas a su mujer en lo que era los nuevos terrenos ganados al viejo convento de La Merced por lo que también tuvo un amplio jardín. El arquitecto fue Juan Miguel de la Guarda pero la obra la digirió Federico Ureña  y se construyo entre 1901 y 1903. Es un edifico ecléctico a la francesa, con una cúpula coronada por una linterna y un interior con una escalera monumental.  Su fachada está adornada con varios balcones y elementos ornamentales de tipo clásico. Además contaba con una capilla privada, cuyo altar fue posteriormente regalado a la ermita de La Luz, situada en Villalegre. Eladio Muñiz y su esposa vendieron su casa indiana a Victoriano Balsera, que se la regaló a su hija Josefina, quien murió sin herederos. La vida de Josefina Balsera en la casa cambió de nombre al inmueble y los avilesinos, desde entonces, decidieron que la Casa de Eladio Muñiz sería el palacio de Balsera. El párroco más carismático de la historia de Sabugo, Mateo Valdueza, trasladó su domicilio al palacio y, durante décadas, la casa indiana fue «la casa del cura», más tarde acogió las aulas del colegio parroquial de Santo Tomás, cuya historia había comenzado a mediados de siglo en el número 4 de la calle José Manuel Pedregal.
Los usos actuales del edificio son variados: catequesis sede de los encuentros de Alcohólicos Anónimos, de Jugadores Anónimos, de la asociación de Viudas, de Cáritas e, incluso, taller de arte.

Continuamos nuestra visita en la Plaza de los Hermanos Orbon. Esta plaza anteriormente se llamaba Plaza Nueva, Plaza de las Aceñas, Plaza de Julián Orbon hasta recibir el nombre que tiene
Hermanos Orbon
actualmente, representando una de las edificaciones del Avilés burgués. La plaza tiene 4 entradas con 28 solares dispuestos en rectángulo. En el interior podemos ver las galerías de madera sostenidas por 80 columnas de hierro que forman los soportales. Encima unas viviendas de 4 pisos donde el bajo se utiliza para el comercio, los dos siguientes son viviendas y el cuarto, trastero. Por las destrucciones de la Guerra Civil algunos edificios se reestructuraron con otra altura.
En un principio el mercado iba a ser una zona ajardinada pero una serie de acuerdos posteriores hicieron que se construyera aquí el pabellón dedicado al mercado. El diseño arquitectónico corresponde a un tipo constructivo muy de moda por aquel entonces, las llamadas “plazas nuevas”, basadas en la funcionalidad. Este mercado de abastos fue el tercero más moderno de Asturias (primero fue el de Oviedo y después el de Gijón). El mercado sufrió muchas remodelaciones y lo que vemos ahora es el resultado de la última remodelación del 2011. Decir también que los lunes se celebraba aquí el mercado tradicional otorgado por los Reyes Católicos, complementado con algunos privilegios porque la ciudad había sido incendiada. Su cercanía con el Parque del Muelle que por aquel entonces era el lugar de ocio, convertía a esta plaza en el lugar de reunión, por lo que fue conocida como “el paseo de invierno”.

Continuado por la calle de la Muralla, antes conocida como la calle de la sal ya que al final estaban los almacenes de sal y también como el camino de las aceñas porque aquí se accedía a estos molinos movidos por la fuerza de los mares, que empalma con la calle de la Fruta. Durante siglos la calle de la Fruta se dividió en dos tramos, uno “la Rúa Nueva” y otro el que terminaba en la calle San Bernardo (llamada así porque aquí estaba el convento de las monjas Bernardas), que no tenía el trazado actual por lo que al chocaron con el paredón que delimitaba el palacio, se la conocía como “la calle oscura”. Cuando se derribó la muralla esta calle fue bautizada como la calle de La Unión pero se la empezó a conocer por el nombre de La Molinera porque allí hubo un pequeño puesto de venta de harina de maíz, en un pequeño cuarto en el torreo de la fachada norte del palacio. Al terminar la Guerra Civil se le puso el nombre de Comandante Caballero pero después se volvió a cambiar.
Palacio de Camposagrado y busto
Llegamos a la plaza de Camposagrado, una plaza peatonal en la que además del palacio hay dos elementos significativos: la Cámara de Comercio y la Escuela Municipal de Cerámica, popularmente conocida como la casa de Pedro Menéndez ya que se dice que esta edificación del 1917 es su casa natal.  Presidiendo la plaza nos encontramos con el busto de Carreño  Miranda. Esta hecho de bronce por el pintor candasino Santarúa en el año 2000. Pero sin duda lo más destacable es el Palacio de Camposagrado finalizado en el siglo XVIII, siendo el más destacado de Avilés por su fachada clasificada como el mejor ejemplo de barroco asturiano. Tiene dos fachadas muy diferenciadas, la fachada norte que consta de dos plantas. La primera es una galera de arcos que era un elemento de vigilancia hacia cualquier elemento amenazante que viniese por mar y que tiene estilo renacentista, mientras que en la segunda planta encontramos balcones y escudos familiares.  La parte sur esta atribuida a dos arquitectos avilesinos, consta de dos torres laterales blasonadas y un cuerpo central rectangular donde destaca el escudo de Quirós, marqués de Camposagrado. Hay una frase muy conocida en Avilés que dice “después de Dios, la casa de Quirós”. Tomando como referencia el escudo, se puede apreciar en los balcones centrales distintas columnas  que van cambiando de estilo según vamos  descendiendo. Todo ello da una apariencia de retablo, lo que constituye otro elemento singular del palacio. Durante la Guerra de la Independencia, los franceses construyeron aquí su cuartel general.

ayuntamiento 
La calle de la Fruta tenía un trazado original similar al de la Ferrería, pero fue mudando su aspecto hasta ver lo que tenemos hoy en día. Es llamada así porque tras el gran incendio que sufrió Avilés, se instalaron aquí puestos con productos de la huerta. Lo peculiar de esta calle es que se puede ver desde cualquier punto, los palacios de Camposagrado y Ferrera, que se encuentran visualmente. Además esta calle tiene tres boticas y la convierte en una de las vías españolas con más farmacias por metro cuadrado. En el extremo norte se encuentra la escuela municipal de cerámica. La cerámica y la alfarería eran unas de las tradiciones artesanas de Avilés, que en el mes de mayo celebra una feria de cerámica de carácter nacional.

Tras atravesar esta calle, llegamos a la Plaza España conocida como El Parche, que  tuvo un carácter no planificado ya que surgió como un anexo de unión entre los dos caminos procedentes de Oviedo y Grao. Es conocida como el Parche porque un día haciendo una obra urbana, fue calificada como una chapuza, como un parche. Se comienza a urbanizar la plaza y aparecen nuevos títulos nobiliarios tales como el Conde de  Canalejas, descendiente de Pedro Menéndez o el Marqués de Ferrera. Los primeros levantan su vivienda al inicio de Rivero y los segundos delante del ayuntamiento. Se levanta también la casa consistorial y el palacio de los Llano Ponte. Entrados en el siglo XX, se realiza el pavimento, el alcantarillado y la iluminación. Recibió varios nombres, Plaza Fuera de la Villa, Plaza Mayor, Plaza de la Constitución, hasta la actual Plaza España.
Palacio de Ferrera
Aquí nos encontramos con el ayuntamiento, del siglo XVII cuyo arquitecto fue Juan Estrada. Está formado por dos plantas. La inferior estaba destinada a actividades comerciales y la superior a actividades municipales. Antes de existir el ayuntamiento, las actividades municipales se realizaban en el pórtico de los Franciscanos e incluso en su cementerio, o en una modesta casa situada en la calle la Fruta, casa que en 1570 no resultaba funcional. La torre con reloj es del siglo XIX y en su interior son destacables la escalera central y el salón de recepciones.

Enfrente nos encontramos con el Palacio de Ferrera que es uno de los palacios que componen la herencia barroca de la ciudad. Fue construido entre el siglo XVII y el XVIII, ennobleciendo la salida por la calle Galiana. Es un edificio sobrio en el que destaca su torre con planta irregular. En su fachada principal se abren balcones adintelados y el escudo de armas del marqués. La entrada principal conserva un empedrado que facilitaba el acceso de carruajes a la mansión. La torre es de cuatro plantas y esta coronada por un mirador con balaustrada. En el interior destaca su biblioteca.  


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