lunes, 7 de marzo de 2016

Un paseo por el casco histórico de Avilés (Parte 2)



Continuamos nuestra visita con la iglesia de San Nicolás de Bari (antigua de San Francisco) La comunidad franciscana se instala en Avilés, en el lugar que entonces era un promontorio fuera de las murallas, entre los años 1267 y 1274, lo que da idea de su importancia urbana. Con la llegada de la orden se acomete la construcción de una iglesia de estilo protogótico de la que resta su portada
San Nicolás de Bari
septentrional. Sus trazadas con una estructura abocinada de arcos apuntados, recuerdan a la portada principal de la vieja iglesia de Sabugo, con la que comparte movimiento y estilo. Sobre el vértice del último arco, presidiendo la portada, se esculpe la figura de lo que parece ser un fraile franciscano. En época renacentista se inician las obras del nuevo claustro por Domingo de la Mortera que respeto el solar del claustro medieval.  Estilísticamente está emparentado con el estilo denominado purismo que se impone en España por influencia de El Escorial aunque influye más directamente en su traza el claustro de la Universidad de Oviedo.  En el periodo barroco se reforma profundamente el complejo. Así, durante los primeros años del siglo XVII, finaliza la obra del claustro y se construyen nuevas celdas para los monjes. En la iglesia las obras más importantes tienen lugar a partir de 1670 con la reforma de la cabecera, las capillas del lado de la epístola y el pórtico. La cabecera fue trazada ese mismo año por Gregorio de la Roza con planta cuadrada y cubierta de crucería en proporciones más esbeltas que la iglesia de los Padres Franciscanos y con una inversión de 6.600 reales.
Además nos encontramos con tres capillas, la capilla de la Purísima que es la parte más antigua y que destaca por su triple arcada románica, la de Santiago que era propiedad del marqués de Camposagrado con la cubierta y tribuna de madera con una bóveda de crucería y la capilla del Espíritu Santo, propiedad de los Hermanos de la Tercera Orden. Las últimas reformas comunicaron esta capilla con la de la Purísima y el claustro.
Encontramos también un elemento singular, el sepulcro de Martín Alas, de finales del siglo XV. Esta considerado junto con el del obispo ovetense Arias de Villar, el más avanzado de los pertenecientes al gótico asturiano. En este caso el difunto aparece tendido sobre el sepulcro ataviado con ricas vestiduras, apoyando la cabeza sobre un almohadón y flanqueado por cuatro ángeles. El estilo, el tratamiento de los paños y los cabellos, nos dan señales de la influencia flamenca y no es de extrañar ya que Avilés tenía comercio con Flandes.
Fuente de los Caños
Nos encontramos también la emblemática fuente de los caños de Avilés del siglo XVII. El agua provenía de la zona alta de Avilés conocida como Valparaíso. La canalización de las aguas tarda 7 años y mientras se iban haciendo las fuentes, siendo la de los caños la de construcción más tardía. Consta de un frontal de la que surgen seis cabezas humanas que manan el agua hacia un pilón rectangular que adopta forma ovalada en su centro. Por encima de tres de las cabezas figuran elementos heráldicos: en los laterales dos escudos de Avilés y en el centro el de armas del reino de Castilla. Los avilesinos estuvieron años sirviéndose del agua de estas fuentes para su uso doméstico. Antiguamente el pilón cumplía la función de abrevadero para el ganado.

Continuamos por la calle San Francisco. Antes se conocía como calle La Canal, porque las agua
Escuela de Artes y Oficios
s que abastecían a Avilés desde Valparaíso iban por una canaleta a cielo abierto que pasaba por aquí. Después paso a llamarse General Lucuce, Pablo Neruda, Primo de Rivera y desde 1979, San Francisco. Esta calle fue usada por Woody Allen para “Vicky Cristina Barcelona” y por el Garci en “You’re the one”. Llegamos a la plaza de Álvarez Acebal.  Domingo Álvarez Acebal era un profesor avilesino  que emigro a Cuba y a su regreso, formo parte de la junta directiva de la Escuela de Artes y Oficios.  La escuela de Artes y Oficios es del siglo XIX. El desarrollo industrial hizo que Avilés necesitara una mano de obra cualificada para ocupar los puestos cada vez más especializados y por ello se creó este centro que abrió sus puertas el 16 de febrero de 1879. Su primer emplazamiento fue El Liceo de Avilés y en 1980  se traslado al edifico que vemos ahora, un edifico del siglo XX con estilo neoclásico.  Actualmente se  dedica para cursos formativos.  

Palacio de Balsera
Seguimos nuestra visita con el Palacio de Balsera un edificio modernista que el ayuntamiento adquirió en los 80 para albergar el conservatorio. Es un ejemplo de construcción burguesa de principios del siglo XX. Antes tenía unos jardines al puro estilo de Versalles que ocupaban coda la calle Julia de la Riva. Además este palacio es famoso por aparecer en Cuarto Milenio por su fantasma Walter. La leyenda avilesina cuenta que en los años de la Guerra Civil un fantasma se instaló en la casa de Victorino Fernández Balsera. Los descendientes del industrial avilesino -que residían en el palacio- declararon en innumerables ocasiones que habían tenido experiencias con la entidad fantasmal, un espíritu burlón. Tiraba cuadros, abría las manillas de las puertas y, de gustos melómanos, en ocasiones hacía sonar el piano. La familia Balsera-Sendón siempre habló de un aviador inglés o irlandés que habría caído en los montes de Miranda durante el último conflicto civil.
Desde aquí vemos la Calle Alfonso VII o también conocida por la calle de los cuernos que tiene varias teorías, una versión más apasionada que habla de una joven de buen ver que le ponía los cuernos al marido, y su amante trepaba para llegar hasta su casa y otra que dice que era la calle por donde bajaban las vacas a beber a la fuente de la calle La Cámara.  

Nosotros continuaremos por la calle Galiana. Es la calle más conocida de Avilés y con más soportales.  Aquí se diferencia una zona más humilde (la de la derecha) con casas típicas avilesinas y
Casa Arias de la Noceda
luego la izquierda con edificios como la casa del indiano Arias de la Noceda que se trata de una gran mansión unifamiliar de cuatro plantas rodeado de jardines y que actualmente es la sede de los servicios sociales de Avilés y el chalet montañés que se haya al lado de la casa de Arias Noceda, que
  es de dos alturas donde destaca el torreón situado a la izquierda. Hoy en día es de titularidad privada.  El modelo constructivo de esta calle se basa en lo que era tradición en la ciudad: el soportal, que cobijaba de la lluvia y del sol a los artesanos, cuya actividad era muy intensa, y los lugareños que se dedicaban a estos menesteres podían trabajar bajo techado al aire libre, teniendo el almacén en la planta baja y la vivienda en el piso superior. Tiene el pavimento de los soportales dividido en dos partes: el empedrado para el ganado y la gente que iba con madreñas y el otro para los ciudadanos. Además presenta una singularidad respecto a otras calles soportaladas: las partes traseras de las viviendas tenían y tienen su huerto, con lo que los moradores disponían de una buena despensa alimenticia y también servía para cobijar, preferentemente, ganado vacuno. En esta calle se hace el conocido Descenso Fluvial de Galiana durante el antroxu avilesino. 

Dejamos esta calle para llegar a la Plaza del Carbayedo, llamada así  porque antiguamente esta era una zona boscosa donde destacaba el cabayedo (roble en asturiano). Aquí podemos ver el hórreo como símbolo de lo que fue ese entorno rural de la villa, que servía como almacén de los producto
El tratante
s de la huerta. Tiene un estilo conocido como estilo Villaviciosa y en cuanto al corredor, fue una ampliación del edificio original, probablemente de mediados de siglo XIX.
 Otro símbolo de ese pasado ganadero y agrícola de Avilés es la escultura de El Tratante por Amado González Hevia, conocido como Favila, en 1999.  Realizada en bronce a tamaño natural representa a un tratante con un" xatu"(ternero culón). La profesión de tratante consistía en la compra y venta de ganado.  

Jesusin de Galiana
No podemos dejar Avilés sin ver la capilla del Ecce Homo o más conocido como el Jesusín de GalianaLa capilla actual edificada en 1892, ocupa el lugar de la antigua capilla de San Roque del s.XVII, patrón de la zona  conocido por haber librado de la Peste a la Villa. Debido a su estado, fue sustituida en el siglo XIX por la conocida como de ‘Jesusín de Galiana’. En el pequeño templo se pueden contemplar tres de las imágenes procesionales más destacadas de la Semana Santa avilesina: la del Nazareno o Jesusín de Galiana, la Dolorosa y San Juan Evangélico.

Capilla del Santo Cristo
Atravesamos el maravilloso parque de Ferrera para relajarnos un poco y seguimos nuestra visita por otra de las calles emblemáticas, la calle Rivero con al menos cinco siglos de historia y cuyo nombre viene de que la calle estaba situada en la ribera de la ría. Fue una zona de artesanos  donde se levanta la capilla del Santo Cristo y San Pedro, reformada en el siglo XIX, que en su interior se conserva el escudo de los Rodríguez de León. En esta capilla se veneran las imágenes de Jesucristo atado a la columna y la del Apóstol San Pedro. A su lado se encuentra la fuente de los caños de Rivero (1815), que se construyó como reivindicación de los vecinos.  A su lado, existió un lavadero cubierto que fue desmontado a mediados del siglo XX.

Vamos ahora a los cines Marta y María también conocido como Palacio de Llano Ponte. La casa fue construida por el avilesino Francisco Menéndez Camina entre 1700 y 1706
Palacio Llano Ponte
para Rodrigo García Pumarino, uno de los primeros indianos de la ciudad, enriquecido en Perú y destacado como caballero del habito de Santiago. Su fachada toma el modelo del ayuntamiento con soportales, cinco arcos paralelos a la calle y dos laterales, y lo llena de todo tipo de elementos decorativos en especial un friso de conchas, de las que su propietario era coleccionista. El edifico contaba con capilla y huerta, pero no se conserva ya que está totalmente transformado.
Enfrente de esta edificación vivía Armando Palacio Valdés, a la que dedicó su obra Marta y María. 

Valdecarzana
Atravesamos ahora la calle de La Ferrería. Hay dos teorías sobre su nombre, una que aquí se en contraban los ferreros (herreros) de la villa y otra que dice que en su tramo inicial había una gran ferrería.  Aquí se celebraban carreras de caballos con diversas temáticas como puede ser la del juego de la sortija. En esta calle nos encontramos con el Palacio de Valdecarzana  o casa de las Baragañas que alberga actualmente el Archivo Histórico Municipal. Es una de las muestras más importantes de la arquitectura civil en Asturias. Construido en el siglo XIV con estilo gótico fue utilizado como palacio residencial de un rico mercader. Consta de dos plantas de altura, la inferior era utilizada como almacén y comercio, y la superior era la destinada a su vivienda. De su fachada destaca la puerta de entrada, formada por un arco apuntado, y las cuatro ventanas geminadas simulando una galería con alféizar decorado con dientes de sierra, en la planta segunda.

Y llegamos finalmente, a la plaza de Carlos Lobo que durante siglos fue llamada San Nicolás. En esta plaza se ubico la primera imprenta de la villa y las primeras oficinas de ENSIDESA. También 
Iglesia de los Padres Franciscanos
estaban aquí situados los alfolíes que eran los almacenes de la sal, tan necesitada para la conservación de los alimentos hasta la llegada de los electrodomésticos. Actualmente uno de los edificios de la plaza alberga el museo de la Historia Urbana de Avilés. Nos encontramos la monumental iglesia de los Padres Franciscanos, una iglesia románica, de una sola nave  y cabecera, consagrada a San Antonio de Padua.  Destaca la portada románica, en especial, el capitel de la derecha en el que se muestra a Adán y Eva con la escena del pecado original.  A la derecha, se levantó en el s. XVII, la capilla del Cristo, de estilo barroco donde observamos una cúpula que termina en una linterna octogonal, facilitando la iluminación interna y a la izquierda, adosada a ella se encuentra la gótica de Pedro Solís o de los Ángeles (fines s. XV y principios s. XVI), con puerta apuntada en el exterior donde destaca la bóveda, un magnífico rosetón, la hornacina y su puerta de unión con el templo. La iglesia alberga en un mausoleo a la izquierda del altar, los restos del marino avilesino Pedro Menéndez de Avilés. Falleció en 1574 en Santander, antes de ir a una misión a Inglaterra. Sus restos se envían por mar a Asturias, pero una tormenta lo lleva a atracar el Llanes y pasa allí 17 años, siendo luego finalmente enterrado aquí en Avilés. Finalmente anexa al muro izquierdo de la iglesia está la capilla funeraria de Los Alas. Construida en 1346 en estilo gótico, es un edifico sobrio y pequeño, que presenta una estructura cúbica con sillares bien escuadrados donde destaca en la portada el escudo de la familia además de una portada de arco apuntado, trilobulado, adornado con rostros alados. Su valor se centra sobre todo en la bóveda interior, de estilo aquitano-español, la primera que se construyó en Asturias.

Existe una leyenda que cuenta el origen de este apellido y se resume en que durante la invasión musulmana, el caballero Martín Peláez, lo acorralaron en una torre y cansado de tanto luchar, vio un ángel con alas que tenía la cruz en una mano y la  espada en la otra. Gracias a la ayuda celestial supo vencer en el duro combate. Desde aquel entonces la gente le llamaba Martín de las Alas. Por eso  el escudo familiar es un castillo con alas. 

Fuentes: turismo Asturias, el viajero independiente, Avilés comarca.

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