lunes, 4 de julio de 2016

La Plazuela de San Miguel (Gijón)

(C) El cuaderno del geografo
 La Plazuela de San Miguel, toma el nombre de Evaristo San Miguel, militar liberal gijonés, que llegó a ser Capitán General de Aragón y Ministro durante la regencia de Espartero, y que hoy aparece homenajeado en un busto del centro del parque que fue instalado en 1922.
Para encontrar el origen de este pequeño pulmón hay que remontarse hasta 1868, año de su trazado sobre la punta de estrella más oriental de la fortificación que ciñó el perímetro de la ciudad con motivo de la guerra carlista. Desde 1909 se cerró a la circulación rodada en su andén central y apenas sufrió más modificaciones hasta 1946 cuando las obras de urbanización propiciaron el retiro de su arbolado original compuesto por olmos. Entonces se conservaron un par de palmeras y se plantaron
algunos Castaños de Indias. Para completar el resto de los huecos que dejaron los viejos árboles también se incluyeron tilos holandeses, que todavía están presentes en hileras paralelas, ciruelos rojos y drácenas. Así mismo, los jardines fueron sometidos a un vistoso diseño geométrico a base de setos podados por el jardinero Manuel Marco quien también abrió praderas y añadió notas florales. La renovación de la plaza se completó con la instalación de un kiosco de trazas racionalistas, protegido igualmente dentro del Catálogo Urbanístico.
 A la vista del gijonés que pasea a pie, el dibujo de la plaza parece inalterado desde su creación, algo que puede deberse a su estratégica situación a caballo entre la ciudad histórica y el ensanche, y al interesante legado arquitectónico que la envuelve y que ha convertido este lugar en una de las zonas más céntricas y valoradas de la ciudad.

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