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domingo, 1 de mayo de 2016

Breve resumen de la historia de Bello (Aller)

Bello esta situado en un valle por el que se llega tomando en Levinco la carretera a la derecha, que construyo la Diputación Provincial. Son unos dos kilómetros. Por este estrecho valle discurre el río Bello. La reguera de Miareo, que nace en Renorios, vierte sus aguas al río Toral en Viscayana y forman el Bello.
La parroquia esta bajo la advocación de Santa Olaya y limita con las de Vega, Pelúgano, Cuérico, Conforcos, Murias  y Cabañaquinta.

Bello, el pueblo que murió  y nació varias veces

Veamos la explicación de por qué decimos que Bello murió y nació varias veces.
En 1694, desde Renorios a Viscayana se produjo un gran “argayu”  (gran desprendimiento de tierra y rocas) que llegó hasta la confluencia de los ríos Toral y Miareo, formándose con las tierras un enorme dique, tras el cual, dado que las lluvias fueron torrenciales y abarca esta zona una amplia cuenca hidrográfica, se formo un pantano que colgaba sus aguas peligrosamente sobre Bello. Una vez lleno y rebosantes las aguas,  comenzaron a arrastrar material de alubión por el estrecho valle, y fue todo a depositarse en el primer ensanchamiento de la cuenca: el Turgán, en el comienzo de Bello, tapando todo el pueblo que quedó bajo el alubión. Dicen que del pueblo solamente quedaron en pie dos casas: la más cimera y la más fondera.
El nuevo Bello nació. La gente ocupo los caserios diseminados por los montes y las cabañas. Asi La Boza, La Corra Bustietxo, La Corra Panicera, La Ceposa, El Cotayón, Enriarría, Felguerúa, Grameo, Iries,Pando,etc  fueron caserios donde existen indicios de haber sido habitados y fueron los que ocuparon estas gentes mientras se construía el nuevo y actual pueblo de Bello.  En el año 1968 ya se comenzó a construir, naturalmente sobre el terreno de alubión que las aguas habían depositado. 
Al hacer excavaciones para construir el nuevo pueblo, era frecuente encontrar habitaciones, útiles de labranza, y hasta la puerta de una casa de La Foyanca, a 75 cm de profundidad, con jambas y dintel de piedra caliza del país, labradas.

Ganado y oro negro

Antiguamente el pueblo de Bello era exclusivamente ganadero.  Manolo Fidalgo conserva entre sus  papeles viejos uno que trataba de un pleito que tuvo lugar en el siglo XVIII. Fue el escribano desde Collanzo, con el fin de hacer Dios sabe qué diligencia judicial, pero no encontró a nadie en el pueblo. Esperó durante seis horas, y terminó por dar fe de que en el pueblo no estaba nadie. Efectivamente, todos los parroquianos se hallaban atareados en las faenas de la hierba. Era julio y en una época de bonanza.
Muy buenos pastos había en las praderías de Bello, que daban su buena fama al ganado y por tanto buenos ingresos a los ciudadanos. Tres curas se encargaban del culto en 1790, y no puede decidirse que viviesen mal con los diezmos y primicias que el pueblo les ofrecía.
Pan, palabra con la que se denominaba la escanda, patatas y un largo etc, eran las cosechas de aquellas tierras cercanas a las casas, estando reservadas a pradería las más altas sobre el monte, reconociéndose como las mejores de la parroquias las de Cordal, desde el Toral hasta Renorios.
Después vino la minería, que fue otra fuente de riqueza para esta parroquia pero que nos daría para otro capítulo aparte.

Gente importante

De Bello también salió gente importante: Domingo Moro de Rivera, capitán de la Marina y quien fundo la ermita del Corralón, en el siglo XVII, de estilo barroco. Concretamente fue construida en 1698, bajo la advocación de Nuestra Señora de las Nieves y Santo Domingo, según reza en un fragmento de la tabla donde se lee la fundación, y que conserva el actual dueño de la ermita.  Domingo Antonio Ordóñez, en el año 1757 era regidor del concejo de Aller, Francisco Solís Castañon que fue también regidor y alcalde mayor de Laviana y quien construyó La Casona, que es el edificio que más destaca hoy en Bello.  Y Juan García Lobo, nacido en 1824, ejecutor del traslado del Ayuntamiento de Collanzo a Cabañaquinta en 1869.
Bello también dio algún hidalgo. Juan Antonio Argüelles y González de Bello, originario de Mieres, probó y ganó hidalgía en la Real Audiencia de Oviedo el 23 de diciembre de 1767. También  aparece mucho el apellido Solís Castañón, pero no hay ningún escudo, desde 1900 hacia acá.

Los vecinos, medios vecinos y sus normas de vecindad

Durante el siglo pasado había “vecinos” y “medios vecinos”. Según las ordenanzas dictadas el 26 de febrero de 1846, se establecía quienes serian vecinos entre los que se podían contar los hombres casados desde el dia que tengan contraído matrimonio, esté o no viviendo con sus padres,  suegros, hermanos u otra persona cualquiera y los viudos que hagan de tutores de sus hijos.  Sin embargo, los medios vecinos eran las viudas que mantuviesen el hogar y que no fueran tutoras de sus hijos. 
También establecían una serie de leyes de vecindad, como por ejemplo: era obligatorio que todos los padres enviasen a sus hijos a la escuela hasta la edad de 15 años. Si no lo cumplían eran multados con 5 reales, que eran aplicados para la dotación del maestro. Bajo la misma pena, estaban obligados a acudir a los incendios, estando en lugares desde donde se viese o sintiese la campana con la que se llamaba a “conceyu”.
El forastero que quisiera avecindarse en Bello, debería presentar 6 testigos que acreditasen su honradez y además pagaba 50 reales que eran aplicados para fondos del pueblo, sin cuyo requisito no se podía disfrutar de ninguna de las utilidades ni aprovechamiento del pueblo. Los que fuesen del concejo solo pagan 20 reales. 
Existía una extraña tradición y cuyo origen es desconocido, que obligaba a los vecinos de Bello a tener a los perros atados de continuo desde el día 8 de septiembre hasta el día de San Martín, bajo la pena de 2 reales y un cuartillo de vino para el regidor.
Todos los vecinos, a principios de febrero tenían que plantar dos cerezales, en un lugar que previamente se señalaba, bajo una multa de dos cuartillos de vino. Así mismo deberían plantar para sí otros dos cerezales y cuantos mas arboles frutales pudiesen.  Tampoco estaba permitido vender truchas. Dos reales de multa le costaba al vendedor, por cada una de ellas.
Otra curiosidad, es que según el articulo 2º del capítulo 13 de las ordenanzas, dice que ningún vecino podía admitir en su casa gente forastera durante 24 horas. La multa que se le imponía era fuerte: 20 reales para fondos del pueblo y un cuartillo de vino para el regidor.

Patrimonio y etnografía

Todos los años se celebran tres  fiestas: Del Santu Maeru, San José y Santa Bárbara. La patrona Santa Olaya fue decayendo en devoción.
La iglesia antigua fue sepultada con el resto del pueblo y la actual, la iglesia parroquial de Santa Eulalia es típica del siglo XVIII, con campanario de espadaña. Es llamativo el hecho de que esta iglesia tenga orientado el campanario y la puerta principal hacia el perímetro del pueblo, y que sea la parte de atrás de la iglesia la que mire hacia el pueblo. Desapareció también un altar dorado con panel de oro de estilo barroco y una estatua dedicada a la Virgen María, de madera policromada del siglo XV, con un gran valor artístico.
Destaca también el gran patrimonio etnográfico (hórreos, paneras, casas rurales,…) de la parroquia. La casona palacio de los Solís Castañón, que data del siglo XVIII y presenta una estructura de bloque cuadrado, de dos plantas, con una torre de tres plantas adosada en el lado este. la fachada principal antigua era la septentrional y en ella aun se puede ver la portada de arco de medio punto, formada por dovelas de gran tamaño. tiene un alero de nogal, ademas de otros aleros en castaño, alternando dragones y águilas. 

Bello es punto de partida para rutas de montaña, como la que lleva al alto de Coto Bello, lugar de vistas espectaculares, y desde donde se divisa una antigua mina a cielo abierto de Hunosa, ahora restaurada. Bien conocido es su trail por Coto Bello.

¡Hasta aquí una pequeña introducción a uno de los pueblos que más me gustan de Aller y que animo a visitar!

Fuentes consultadas: Archivo histórico minero, Archivo histórico de Asturias, Asturnatura, Rutas por los pueblos de Aller. 

sábado, 13 de febrero de 2016

Los bares-tienda o chigre-tienda asturianos, un clásico de la hostelería asturiana.

Qué bonito es ir ahora al Carrefour o Mercadona a comprar y después ir a tomar un vinin ¿a que si? Pero estas grandes superficies son tan…frías.Antes de estas empresas gigantes existían los bares-tienda, chigre-tienda,…. Llamarlo como queráis.  Asturias, de punta a punta, estaba lleno de ellos.
Un bar-tienda era un negocio familiar que tenía las características de un bar y de tienda de ultramarinos. Que te apetecía un vino, pues lo tomabas, que querías patates, las tenias, que querías una maceta, pues la tenias también.  Aun siguen existiendo mas de 300 bares- tiendas por Asturias, aunque muchos, debido a la alta edad de sus propietarios, están cerrando y es una pena. Hay que mencionar que muchos de estos locales están cercanos a un hórreo, ya que en muchas ocasiones estos populares graneros se utilizan como almacenes. Pero algo más curioso todavía es que algunos bares-tienda se encuentran directamente debajo de un hórreo, como por ejemplo “El Puente” en Tineo o “El Horru” en Castrillón. Muchos tenían el suelo de tierra y serrín aunque posteriormente los cambiaron por madera y algunos, mas modernos, por baldosas. 

Estos locales hacían también de centro social y mucho ojito con lo que se hablaba aquí. Podemos decir, que era el parlamento de la época. En gran parte de los nombres de estos establecimientos vemos algo muy característico de los mismos: el carácter familiar, de ahí que el nombre de muchos se compongan del nombre del propietario precedido por la palabra “casa”. 

Os recomiendo que si veis uno, entréis.  Allí encontrareis 'paixanos' que llevan toda la vida en el pueblo, que lo saben todo, y que son un libro de historia andante. Sigo manteniendo en mi memoria esa anécdota de Silvino, que me decía que su mujer le mandaba con la nota de la compra y se la daba al camarero para que se lo metiera todo en una bolsa, por si después con tanto vino se le olvidaba comprarlo. Además siempre acabas descubriendo algo de gastronomía (aun recuerdo esa empanada de chorizo, cebolla, piñones y manzana... suena raro, pero estaba buenísimo)


Recomendamos leer el libro “Bares-Tienda de Asturias” de David Fernández Moro donde podéis encontrar historias de estos pequeños locales y cuales, a día de hoy, siguen funcionando.  (Libro disponible en las bibliotecas publicas)

domingo, 7 de febrero de 2016

Descubriendo Murias de Aller

"En Morea ta la fame, en Nembra la floxedá, en Muries y en Santibanes, nun tienen barriga yá.
De Bo salen los papuos, de Nembra, los fardeleros, de Muries y Santibanes xugaores y ferieros.
Válgame nuestra señora, válgame'l Señor San Pedro."


(C) Ricardo Laso
En el concejo de Aller, en el valle de Río Negro, nos encontramos con Murias, una zona de película y lo de película lo digo literal ya que fue escenario de la serie "vientos de agua". 

(C)JFCamina
En un principio, esta pequeña pero acogedora localidad estaba dedicada a la ganadería y con eso de la llegada de la industrialización pues les tocó la mina. Llego a ser tan importante que tuvo en sus tiempos, entre 1.000 y 1.500 habitantes. Actualmente residen 80 personas. Pero este pueblín allerano, no es un pueblín cualquiera no. Es una zona destacada dentro de Aller para el turismo rural y es debido a sus maravillosas rutas, como la ruta de Las Fuentes o la ruta de la cascada del Xurbeo. Estas son las rutas más conocidas pero tiene unos montes preciosos en los que perderse y no volver.

Y es que Murias, ese un lugar acogedor, con gente encantadora dispuesta ayudarte si te pierdes (nuevo propósito: mejorar mi sentido de la orientación) cuenta con mucha historia a sus espaldas o eso nos dijo la 'paixanina' que muy amablemente nos indico el camino. Investigamos un poco más y encontramos personajes ilustres como por ejemplo Jaime Fernández, la persona que más años de toda España tuvo jubilada por un accidente en la mina y que trabajo en El Chas de Gijón junto con Salvador Sánchez que trabajo también en la aduana de Gijón. Carlitos Fernández Solís, cantante de toná asturiana o Santi Caleya, uno de los mejores gaiteros de Asturias (¡que ya es decir!) y profesor de gaita asturiana en el Conservatorio de Oviedo. La lista es aún más larga pero podemos decir que Murias es la cuna de la buena toná y los buenos gaiteros. 

Podemos aprovechar y dar un paseo (aviso a navegantes: es un zona con muchas cuestas, asi que tomároslo con calma) descubriendo sus pequeños rincones además de ver la Iglesia de Santa María de Murias, la capilla de la Virgen de Las Nieves, los hórreos y paneras, las casinas típicas asturianas,...¡y los chigres! Hay tres chigres: "El chigrin", "El corral" y "Casa Matilde" donde merece la pena parar a tomar un vinín antes de continuar. 

Pequeños pasadizos
El último fin de semana mes de julio, se dan cita artesanos procedentes de toda la región, en su famoso Mercado Tradicional, donde venden sus productos y protagonizan talleres en vivo. Este certamen incluye un variado programa de actividades para todos los públicos: juegos infantiles, actuaciones musicales, animación... El domingo se cocina en el propio mercado una paella gigante, que se distribuye gratuitamente entre los comensales.También tienen como no sus fiestas patronales en agosto. 

Nosotras llegamos allí por la ruta del Xurbeo y nos enamoramos de este pueblo, de sus paisajes y de sus gentes. ¡Visita obligatoria si pasais por Aller!

Recomendamos:
- www.muriasdealler.com 
- TPA programa "Pueblos" especial Murias
-  www.aller.es/turismo